Teatro Baralt

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Personajes que Hicieron Historia en el Teatro Baralt


El Teatro Baralt es prueba fehaciente del intelecto y de la ejecución de varias personalidades de nuestro país, artistas plásticos, poetas, fotógrafos y constructores, que le dan ese magnífico realce a su arquitectura, otorgándole no sólo valores agregados a la edificación, sino un gran legado histórico y patrimonial.

A Rafael María Baralt se le debe el nombre del primer teatro construido en la ciudad de Maracaibo, como un homenaje a este hombre culto y de las letras; a Manuel Trujillo Durán el hecho cinematográfico en toda Venezuela, con las primeras proyecciones cinematográficas en el país. A Hoet la construcción del segundo teatro, el prodigioso teatro de 1932 que es la estructura que aún en la actualidad podemos apreciar apostada en el casco histórico. Asimismo, Antonio Angulo, artista adelantado en su tiempo, usó su talento e ingenio, logrando como resultado una gran obra de arte que es la techada del Teatro.

Además en la contemporaneidad, aparece Francisco “Paco” Hung haciendo gala de su irreverente pincel plasmado en el piso de la Sala Baja “Sergio Antillano” combinando lo antiguo con lo moderno y en el transcurrir de un tiempo inexorable, resguardan las arcas los vitrales de Francisco Bellorín que tamizan la luz noble de todos nuestros artistas. biografias 1

 

Biografía Rafael María Baralt

baralt rafael maria chicaNació en Maracaibo, el 3 de julio 1810 y murió en Madrid (España), el 4 de enero de 1860. Ingeniero militar, político y polígrafo (poeta, historiador, filólogo, periodista, orador, ensayista, crítico y narrador). Usó los seudónimos de A.A.A. y Manuel Aquilino García.

Destacó como uno de los grandes prosistas de la lengua castellana; fue el primer americano en ocupar un sillón en la Real Academia Española de la Lengua y primer ingeniero militar egresado de la Academia de Matemáticas de Caracas, génesis de los estudios de ingeniería en Venezuela.

Con todas las observaciones que puede hacérsele, la historia de Baralt sigue siendo un texto fundamental para el conocimiento de Venezuela y según la opinión de Rafael Caldera “sería muy interesante para los científicos sociales de nuestro tiempo hacer un análisis actualizado de las opiniones sostenidas en la historia de Baralt acerca de hechos muy importantes de nuestro devenir nacional. Es indudable que se puede estar en desacuerdo con no pocos de sus planteamientos, pero es admirable la independencia de sus juicios, formulados a la edad de treinta años y en circunstancias muy propicias para la turbación del ánimo o para la inducción de la actitud”. Se sintió profundamente venezolano, al mismo tiempo que español y dominicano para ser perenne centinela de la sabiduría y de las letras.

Nacido en Maracaibo, los sucesos revolucionarios lo llevaron a Santo Domingo, de donde era oriunda su madre, Ana Francisca Pérez. Regresó a los once años de edad y fue abanderado de los Cazadores Volantes del ejército patriota, a las órdenes de su propio padre Miguel Antonio Baralt.

Partió a Bogotá con su tío Luis Andrés, quien era senador en el Congreso y estudió latinidad en el Convento de Santo Domingo, derecho público y filosofía en el Colegio de los Claustros de San Bartolomé y Nuestra Señora del Rosario, hasta alcanzar el título de bachiller.

De regreso de nuevo a Maracaibo, fue uno de los firmantes del Acta de Separación de la provincia de Maracaibo de La Gran Colombia (1830) y oficial del Estado Mayor del general Santiago Mariño en la campaña de occidente, donde como secretario escribió Documentos Militares y Políticos Relativos a la Campaña de Vanguardia dirigida por el Excelentísimo Señor General en Jefe Santiago Mariño, publicadas por un Oficial del Estado Mayor del Ejército (1830).

Se fue a Caracas, como funcionario del Ministerio de Guerra y Marina, al mismo tiempo que estudió en la Academia Militar de Matemáticas de Juan Manuel Cajigal, donde se graduó de agrimensor público (1832) y desempeñó la cátedra de filosofía.

Fue socio numerario de la Sociedad Económica de Amigos del País (1833) y casó con Teresa Manrique. Al sucederse la Revolución de las Reformas peleó contra Mariño, su antiguo jefe, y fue ascendido a capitán de artillería, pero decidió dejar las armas y dedicarse a escribir, y así, con Manuel María Urbaneja firmó el Catecismo de Historia de Venezuela y con el seudónimo A.A.A. Colaboró en las publicaciones periódicas del Correo de Caracas de Cajigal y en la Guirnalda de José Luis Ramos, primera revista literaria del país.

Le fue confiada la tarea de la redacción del Resumen de la Historia de Venezuela, para lo cual solicitó la cooperación de Ramón Díaz Flores y conjuntamente con Agustín Codazzi, marcharon a París (1840), de donde regresaron en agosto de 1841 con la flamante obra.

Páez le encomendó la redacción de la Memoria sobre los Límites de Guayana y más tarde la investigación de documentos de la gestión diplomática de Alejo Fortique, ministro de Venezuela en la Gran Bretaña. Así, Baralt partiría de Venezuela definitivamente y tras realizar su proyecto en Inglaterra, marchó a Sevilla en 1842, donde fue funcionario del gobierno civil y colaboró con la Floresta Andaluza, con obras en prosa y en verso, como su célebre poema Adiós a la Patria.

A finales de 1845, se instaló en Madrid, donde sería periodista, escritor, poeta y crítico literario. Escribió en El Tiempo, El Siglo, El Espectador, El Clamor del Público, El Siglo Pintoresco y el Semanario Pintoresco Español. Publicó la Antología Española, Programas Políticos con Nemesio Fernández Cuestas, la Historia de las Cortes, Libertad e Imprenta, Lo pasado y lo Presente, La Europa de 1849 y la Biografía del Presbítero D. Joaquín Lorenzo Villanueva.

Obtuvo un resonante triunfo en el concurso del Liceo de Madrid con su Oda a Cristóbal Colón (1849), mientras, emprendió una obra de gran aliento, el Diccionario Matriz de la Lengua Castellana. Fue elegido unánimemente, como el primer americano, para ocupar un sillón en la Real Academia de la Lengua (1853), donde sustituyó a Juan Donoso Cortés, Marqués de Valdegamas.

La recepción de Baralt fue el 27 de noviembre del mismo año, con un magnífico discurso, el cual fue considerado por Marcelino Menéndez y Pelayo como la obra maestra de Baralt y en 1855 dio a la luz pública su clásico Diccionario de Galicismos.

Mientras, había desempeñado varios cargos públicos y había sido designado ministro plenipotenciario de la República de Santo Domingo (1854), administrador de la Imprenta Nacional y director de la Gaceta (1855).

Sus últimos años fueron plenos de amargura por la discusión del Tratado entre España y Santo Domingo y su destitución como funcionario, y aunque la sentencia fue absolutoria, su moral estaba deshecha, y todo ello apresuró su fallecimiento el 4 de enero de 1860, a los 49 años y medio de edad.

Hubo duelo en Madrid y en Venezuela, también en Santo Domingo, nación a la que donó su biblioteca. Para colmo, sus restos se extraviaron y tuvieron que transcurrir 122 años para su regreso a la Patria, aunque el Senado de la República le había concedido los honores del Panteón Nacional desde el 10 de julio de 1943, y sólo, el 24 de noviembre de 1982 vino a descansar al lado de Simón Bolívar y el 9 de junio de 1996, gracias a la Alcaldía de Caracas y la Fundación Zuliana para la Cultura se inauguró una plaza en su honor en Caracas.

 

Biografía Manuel Trujillo Durán

 

manuel trujillo duranNació en Maracaibo el 8 de enero de 1871 y murió en esta misma ciudad el 14 de marzo de 1933. Artista visual (fotógrafo, cineasta), periodista, empresario.

El bachiller Trujillo fue ebanista, mecánico, aficionado de la astronomía, dueño de un taller de hojalata, pintor, periodista, fotógrafo, impresor, empresario de espectáculos, cirquero, humorista. Un hombre atraído por la lúdica del rompimiento, por la "brujería" de la mecánica, un hombre libre.

Se le ha considerado como un afamado fotógrafo de la Maracaibo finisecular y primer técnico de cine en la región, quien con su hermano Guillermo Trujillo Durán y su socio Adolfo Carrizo, fundó un taller de fotograbado (1896) en la calle Venezuela donde tenía su salón fotográfico El rayo de luz, que les sirvió para la edición de la revista homónima El rayo de luz (1897).

Esa Maracaibo de finales del siglo XIX y comienzos del XX, y la generación de impresores y creadores que acompañaron sus andanzas fue determinante: su hermano, el poeta y fotógrafo Guillermo Trujillo Durán, su primo y también fotógrafo Aniceto Serrano Durán, los artistas plásticos Julio Árraga, Manuel Puchi Fonseca; el empresario Luis Manuel Méndez, su amigo y socio Régulo March, el maestro Martínez, de quien recibió asombrosas clases en el Colegio Nacional de Maracaibo. Esto, sin contar el parentesco con el llamado Cisne del Lago, el poeta José Ramón Yepes, y con el mismo bardo Udón Pérez.

En la calle Venezuela, "Manolo" abre las puertas de su casa y deja ver el zaguán en blanco y negro. La sala no es una sala convencional. La ha convertido en taller de fotografía, de fotograbado y más allá instaló una imprenta a vapor, por cierto, la única de su estilo en la ciudad. En las paredes lucen sus trabajos, todos timbrados con el nombre de su empresa: Salón Fotográfico Hermanos Trujillo y también "M. Trujillo D.".

Se atreve a reír frente a las rígidas cámaras de tiempo, en una época en la que todo el mundo posaba "petrificado" para que la imagen no saliera movida. En el patio de ese caserón ya derrumbado se reúne con los de su generación. Decreta parrandas, "comilonas, bebezones, griterías", hasta amanecer. Disfruta de la alquimia del revelado, de los retoques a mano con el pincel de Julio Árraga.

Funda el periódico Gutenberg, publica avisos cómicos, más bien únicos, para promocionar sus servicios gráficos. "Antes de ser atacado por la terrible viruela ¡hágase su retrato y hágase el halago de una buena fotografía! ¿Dónde? aquí, en el recién inaugurado Salón Fotográfico de los Hermanos Trujillo Durán (...) (1896). "La fotografía no es solo un aliciente, es un oficio entrañable, es un documento por demás... quizás envejezca recuperando crepúsculos...", escribió en 1895.

Se le han atribuido dos sucesos muy importantes del acontecer histórico nacional. El primero sería la importación del primer vitascopio a Maracaibo, con el cual se hicieron las primeras exhibiciones cinematográficas en el país, los 10 y 11 de julio de 1896 en el Teatro Baralt de Maracaibo, también se le han atribuido, las filmaciones de los dos primeros cortometrajes que se hicieron en el país: Un célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa y Muchachos bañándose en la Laguna de Maracaibo, estrenados el día 28 de enero de 1897, en el Teatro Baralt de Maracaibo.

Con apenas 25 años de edad, y un año antes del estreno de sus películas Muchachas bañándose en la laguna de Maracaibo y Célebre especialista sacando muelas en el Gran Hotel Europa, "Manolo" exhibió el recién creado Vitascopio, de Thomas Alva Edison, a quien admiró por inventos como la bombilla eléctrica.

Lo hizo 20 días después de que el aparato de proyección se mostrara en Nueva York. La noticia de su llegada a Maracaibo fue difundida con bulla, como todo lo de los hermanos Trujillo Durán.

Las primeras imágenes que se mostraron en el Baralt fueron Gran Alegoría sobre la doctrina Monroe, el Baile de la Serpentina, la Corona de oro, Taller de herrería, Gran parque central, Torneo carnavalesco. Una serie de cortos grabados en Nueva York, pero que causó gran asombro del público.

La gran aventura de Manuel Trujillo Durán no comienza ni termina el 28 de enero de 1897 con la proyección, en el Teatro Baralt, de las primeras películas hechas en Venezuela, hazaña que lo hizo célebre. Sus peripecias y atrevimientos habían comenzado mucho antes y se cimentaron en los estímulos de una ciudad pionera, tan mágica como caribeña, conectada amorosamente al Lago.

 

Biografía de León Jerónimo Hoet


Jerome HoetLeón Achiel Jérome Hoet (León Aquiles Jerónimo Hoet), nace el 10 de septiembre de 1891 en Lichtervelde, una pequeña localidad de Flandes Occidentales, llamados también Flandes Marítimos, única provincia belga en directo contacto con el mar.

De Lichtervelde, que queda unos 20 kilómetros en línea recta al Sur de Brujas, eran nativos también sus padres, Eduard Hoet y Leonie Dejaergher, y sus abuelos paternos.

El espíritu mercantilista y previsor, unido a la modestia y honestidad, conjunción de características humanas difíciles de encontrar en otra parte del mundo, son propias de estos pueblos flamencos “adormecidos en su bienestar”, a pesar de su pasado histórico lleno de trágicos acontecimientos.

Flandes Occidentales, y su capital Brujas, eran además una ciudadela del catolicismo belga, sentido y practicado con profunda devoción y seriedad. La laboriosidad, la austeridad y el hábito de ahorro, eran considerados como virtudes cristianas.

Más todavía que en la capital de la provincia, tenía que ser inmóvil, en 1900, la vida de un pequeño pueblo como Lichtervelde.

De allí, el joven León Jerónimo se traslada a Brujas para entrar en la Escuela de Puentes y Carreteras del Estado. Terminará los estudios con el título de Agrimensor a la edad de apenas 16 años. Aquel sistema educativo asemejaba al de la Academia de Matemáticas de Caracas, que también admitía a los muchachos en tierna edad, para graduarlos como Agrimensores o Ingenieros.

La trágica experiencia de la guerra, actuó como resorte que lo arrojó fuera de su país, ya que éste no parecía ya protegido de las contingencias de la guerra.

Su viaje a través del Atlántico lo lleva a Estados Unidos, tierra prometedora para los emigrantes europeos. De aquí se desplazará a Venezuela donde, en los años de la conflagración mundial, habían sido descubiertas importantes fuentes de petróleo. Las compañías norteamericanas y anglo-holandesas empezaban a trasladar el suelo en las orillas del Lago de Maracaibo.

La llegada de León Jerónimo Hoet a la capital zuliana coincidió con el momento en el cual los norteamericanos se hacían más numerosos y, poco a poco, reemplazaban a los alemanes como elemento migratorio proveniente del extranjero, efectuándose por el conducto de la Compañía The Caribbean Petroleum Corporation, donde seguirá trabajando como Ingeniero constructor durante ocho años, a partir del 1919.

El año de 1926 fue particularmente importante en la vida de Hoet, principalmente porque, en sus inicios, contrae matrimonio con la joven trujillana Eudocia Linares Guerra.

León Hoet y Eudocia Linares se conocieron en uno de los viajes a las regiones trujillanas que el Ingeniero belga realizó a lomo de caballo o de mula, en cumplimiento de sus tareas. Estas excursiones le daban la oportunidad de conocer otras regiones, fuera de la calurosa tierra marabina y también de interesarse por las tierras al Sur del Lago que podían tener un futuro promisor.

León Hoet decide construir su propia casa de habitación. Apunta en sus notas que ha comprado 2500 metros cuadrados de tierra de Doña María Clemencia Münch de Ristorcelli, por Bs. 12.500, junto con “la casa medio hecha que consistía en techo de tejas sobre horcones, aljibe y depósito”. La propiedad estaba situada en Los Haticos en el Cerro de los Padres, llamado también de Chocolate, y recibió el nombre de “Nido de Águila”.

En los finales del 1926 nace la primera hija, Edmé Teresa. A estos acontecimientos personales de tanta importancia que se sucedieron en aquel año, se debe agregar otro, de naturaleza política, que sin embargo iba a repercutir en la carrera profesional de León Hoet. El 7 de junio de 1926 llegó a tomar las riendas del Gobierno del Zulia, el General Vicencio Pérez Soto, quien permanecerá en el poder durante los próximos diez años y quien le encargaría una de sus obras más importantes: el Teatro Baralt.

Gracias a León Hoet, el general Vicencio Pérez Soto entró en la historia del Zulia como el auténtico e indiscutible pionero de la transformación urbana de Maracaibo en el siglo XX.

Hoet contribuyó al desarrollo y embellecimiento de su ciudad de adopción, Maracaibo, con la edificación de muchísimas construcciones, inspirándose en las formas y en las tendencias arquitectónicas de su Bélgica Natal.


Hoet y el Teatro Baralt


En 1928 el General Vicencio Pérez Soto, dinámico Presidente del Zulia, estima que por el estado ruinoso en que se encuentra, el viejo Teatro ya no amerita su salvación. El general Pérez Soto trazaba los ambiciosos planes de equipar a Maracaibo con calles asfaltadas y nuevos edificios públicos, cónsonos, en su manera de pensar, con la nueva situación de la capital zuliana. Al mismo tiempo que ordenaba la demolición del viejo Teatro, compraba la casa en el terreno colindante, con la intención de construir un edificio de dimensiones más monumentales.

Solamente a través del conocimiento de los hechos narrados podemos comprender la actitud negativa de la opinión pública en contra del Gobernador Pérez Soto en el momento de disponer la ejecución del segundo proyecto del Teatro Baralt que, por las razones expuestas, tuvo que ser mantenida dentro de las limitaciones presupuestarias más modestas y las dimensiones iguales al teatro demolido.

Así podemos imaginarnos el estado de ánimo en el cual emprendía su tarea el ingeniero Hoet, hombre de semblanza gentil y palabra amable que debía demostrar un temple excepcional para lograr, en tales condiciones y en muy breve tiempo, el proyecto y la realización del nuevo edificio, que a pesar de cualquier crítica de entonces o posteriormente formulada, es un orgullo de Maracaibo y de Venezuela.

El teatro así proyectado sería sin duda, en su momento, el más grande de todos los existentes en Venezuela, superando también, con creces el Municipal de Caracas.

Además, Hoet construyó el edificio donde hoy funciona el Centro Sur de los Seguros Sociales, bajo el nombre de dispensario profiláctico, para luego emprender el Instituto Pro- Infancia, completando su gran aporte a la arquitectura de la Maracaibo de la época. En 1934 regresó a Bélgica y a su retorno construiría el Aeropuerto Grano de Oro, el Museo Urdaneta y el Orfelinato de Sabaneta, con lo cual terminó su corta pero brillante carrera de proyectista y constructor de la vieja Maracaibo, en un primer momento de su modernización. Se le han atribuido otras construcciones como el edificio de la Ferretería del Lago, los Pasajes Colón y del Lago, las ventanas y los relieves de la parte superior de la Basílica, entre otras. Muchas de estas construcciones perduran, como prueba de sus afanes por la ciudad donde se realizó como profesional de la ingeniería, pero otras han desaparecido con el transcurrir del tiempo. Hoet murió en Maracaibo el 18 de enero de 1944.

 

Biografía Antonio Angulo

Antonio AnguloAntonio Jesús Angulo Luzardo nació en Maracaibo el 13 de abril de 1905 y murió en Caracas el 19 de diciembre de 1992. Artista visual (pintor y dibujante), promotor cultural. Participó activamente en la vanguardia, al realizar cuadros abstractos geométricos en la década del treinta y principios de los cuarentas, además del célebre plafond y la lámpara del Teatro Baralt, así como todas las decoraciones internas del Coliseo Zuliano, salvo el telón de boca, el cual fue traído de España, original del artista José de Bulbuena. Esta obra le había sido ofrecida por Vicencio Pérez Soto, presidente del estado Zulia, el artista Hermes Romero Romis, quien le expresaría que había dejado de pintar. Angulo, que conocía el cubismo, el futurismo y la Bauhaus, gracias a sus lecturas de revista y libros que le proporcionaban sus alumnos alemanes, aplicaría la técnica al plafond y pintaría con óleo pellikan, directamente en celotex. Todo esto fue expresado por Angulo al crítico Sergio Antillano, en una de las pocas entrevistas conocidas. Ese nuevo estilo de formas planas geométricas, llamado por entonces moderno estilo, que a partir de 1966 se denominaría art-deco fue el empleado por el pintor zuliano, de quien también se conocían otras obras de pintura como paisajes, retratos y naturalezas muertas, que han sido consideradas de mayor valor artístico. Casi desconocidos e incomprendido, sobre todo en su época, Antonio Angulo sería el precursor del art-decó en Venezuela y ya reabierto el Teatro Baralt, se debe imponer el rescate de su nombre, como ya se hizo con su obra, para que el país en su totalidad conozca y reconozca a esta valiosa figura del arte venezolano que murió en el completo olvido.

Desde muy niño demostró interés por la ejecución del dibujo en una academia de dibujo de la Calle Carabobo, donde vivía, y más tarde sería alumno de Julio Árraga y de Manuel Puchi Fonseca, quienes quisieron interesarlo por el paisaje, el primero por los amaneceres en el muelle, y Puchi Fonseca por los atardeceres en El Milagro. Obtuvo el segundo premio, en la clase de dibujo y pintura de la Escuela de Arte y Oficios, el día 5 de julio de 1919. Realizó su primera exposición individual en 1920 y 1921 participó en la colectiva del Círculo Artístico del Zulia del cual fue miembro. Profesor de dibujo (1934) y un constante colaborador. Sería uno de los integrantes del grupo artístico-literario Vertical (1930-1932), que tuvo un confeso carácter vanguardista, y en cuta revista hizo caricaturas muy sugerentes. Con el poeta Ely Saúl Rodríguez fundó el Ateneo de Maracaibo (1933), se interesaron por la difusión radio-eléctrica y así mantuvieron un programa radial en Radiodifusora Maracaibo con la finalidad de promocionar la música y la pintura; además con el mismo Ely Saúl Rodríguez, concibió el libro Tokororo (esto es lo mío), de cuadros y poemas, combinación que fue muy bien comentada en la exposición del Ateneo de Caracas (1941), y con Augusto Lugo también compartiría la Unión Constructora y la Oficina Técnica de Ingeniería, donde intentaron que la construcción fuese al mismo tiempo una decoración artística (1934). Fue sub-director de la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga por varios años, hasta la muerte de Puchi Fonseca (1941) cuando ocupó esa dirección por varios años y la cual entregó al joven Jesús Soto en 1948.

Ya residenciado en Caracas, casado con Delia del Carmen Pérez, sería uno de los fundadores del Salón de los Artistas Independientes.

 

Biografía Francisco Hung

paco hung en sala bajaFrancisco Hung Bracho nació en Kowchaw, Cantón (China), el 16 de junio de 1937- Artista visual (pintor). Conocido como “Paco” Hung, es un importante pintor venezolano de su generación. A los trece años llegó a Maracaibo, desde su China natal, ingresando a la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga de esta ciudad (1956-1958). Fue becado por el Consejo Municipal de Maracaibo, marchando a París, donde estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes (1958-1962). Ha pertenecido a los grupos literarios Apocalipsis y Cuarenta Grados a la Sombra, además de participar, en las actividades del movimiento informalista. Juan Calzadilla escribió: “Hung supo encontrar en el gesto, eso que la pintura venezolana no había logrado aún: una escritura amplia y dramática, que fuera al mismo tiempo su propio contenido, una caligrafía espontánea y enriquecida por su propia plasticidad desbordante. Demasiado personal, por otra parte, para no dar a entender inmediatamente que en Hung afloraba el componente oriental de su personalidad (…) Hung revelaba el potencial anímico del mestizaje  americano, y lo demostró en el deslumbrante trabajo que realizó, abordando los grandes formatos y los murales, entre 1964 y 1966, intervalo durante el cual ganó el Premio Nacional de Pintura y participó exitosamente en la Bienal de Sao Paulo (1965)”. Se le han otorgado distinciones y premios: Mención Honorífica, Salón de Artistas Jóvenes, AVP, Caracas, (1957); Premio Estímulo, Salón D’ Empaire. Maracaibo (1962); Premio Otero Vizcarrondo, Salón Oficial de Arte Venezolano, Caracas (1963); rimer premio, Salón D’ Empaire, Maracaibo (1963); Mención Honorífica, III Bienal de París (1963); Premio Armando Reverón, Salón Oficial de Arte Venezolano, Caracas (1964),  Premio Roma, Salón Oficial de Arte Venezolano, Caracas (1964); Mención Especial, Salón  de Artistas Jóvenes, Museo de Bellas Artes, Caracas (1964); Premio Nacional de Pintura, Salón Oficial de Arte Venezolano, Caracas (1965); Primer Premio, Salón  Arturo Michelena, Valencia (1965); Premio Felisa Lernier, VII Bienal de Sao Paulo, Brasil (1965); Premio J.T. Arza, Barquisimeto (1969); Primer Premio, Salón Arturo Michelena, Valencia (1970); Primer Premio de Dibujo, Salón de Occidente, Mérida (1981); Primer Premio, Bienal de Barquisimeto (1985); Primer Premio, Salón Arturo Michelena, Valencia (1989). Así mismo, se le han otorgado varias condecoraciones.

 

Biografía José Francisco Bellorín

bellorin bk wt2Nació en Caripito (estado Monagas), el 28 de octubre de 1941. Artista visual (dibujante, pintor, grabador, diseñador gráfico, y docente). El periodista y crítico arte, Sergio Antillano, considera que “Francisco Bellorín es un clásico, un creador de visión lineal. Es uno de los mayores dibujantes venezolanos. Se diría que siempre ve siluetas. Aunque se resuelva en colores en tonos, siempre subordinados al dibujo, a la estructura (…) la relación de Bellorín con la realidad proviene de Cézanne, quien descubrió una contradicción inherente en el proceso del arte (…) ese discurso unitario que en Bellorín me atrevería a afirmar que encuentra origen en la modulación como la entendía Cézanne como un ajuste del color, un procedimiento que implica una sucesiva y perfecta conciliación entre lo múltiple y lo unitario”. Realizó estudios de Arte Puro y Artes Gráficas en la Escuela de Arte Gráficas Cristóbal Rojas de Caracas (1957-1960) y pintura en la Academia de Bellas Artes de París (1961). Trabajó en Roma y Madrid (1962-1963), estudió grabados (técnica de la Litografía en Piedra). En el centro Contemporáneo del Grabado en Ginebra (Suiza) y de diseño en la Universidad de Varsovia (Polonia), todo en 1973 y en París en 1992. Fue profesor de la cátedra “Fundamentos del Diseño” en la Escuela de Comunicación Social (1971), de  “Comunicación Gráfica I” en la Facultad de Humanidades (1974-1980). Fundador y coordinador del Centro Gráfico de la Dirección de Cultura de LUZ (1978), jefe del Departamento de Artes Plásticas de LUZ (1984-1986), Primer Premio del Salón Michelena de Valencia (1970). Premio Andrés Pérez Mujica del Salón Michelena de Valencia (1971), Primer Premio del Salón de Occidente de Mérida (1980 y 1982), Homenaje de la Universidad del Zulia (1989). En el año 2003 El Centro Rafael Urdaneta (CRU), atendiendo a la solicitud de la Fundación Teatro Baralt y en consideración de su interés por el rescate integral del casco urbano de la ciudad de Maracaibo y de la preservación de su patrimonio arquitectónico, decidió rescatar la fachada del Edificio Administrativo del Teatro Baralt, mediante la instalación de vitrales en los arcos. Para ello contrató al artista plástico Francisco Bellorín para ejecutar el diseño, realización e instalación de los vitrales, proyecto que se firmó el 26 de marzo del año 2003, titulado “El Día y la Noche”.

 

 

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